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46º Congreso Ordinario FATSA

 El cuadragésimo sexto Congreso Nacional Ordinario de FATSA ha sesionado, coetáneamente al proceso electoral que ha consagrado un amplio triunfo del gobierno que debe garantizar las esperanzas de la enorme mayoría de la ciudanía, por sobre banderías y fraccionamientos electorales.

Ello favorece el proceso de acumulación de disponibilidades que deben facilitar el acceso a una necesaria redistribución de la riqueza, aumentando la participación del ingreso de los trabajadores en el producto bruto, acentuando la universalización de beneficios y asignaciones para los más necesitados.

Los trabajadores en general, y los de FATSA, en particular, por nuestra historia y convicciones, destacamos nuestra esperanza en la firmeza en la continuidad de las políticas en favor del afianzamiento del sistema de salud, de educación, el uso y goce de los servicios públicos de higiene y seguridad, el transporte, las comunicaciones, la vivienda popular y avanzar en la defensa de una economía bienestar para todos los trabajadores.

Destacamos los logros innegables desde 2003 de las políticas sociales, de empleo y especialmente la de negociación colectiva, que ha tenido la mayor continuidad desde su entrada en vigencia.

Una reforma impositiva progresista debe ocupar un lugar preeminente en la agenda de gobierno, ya que creemos que son los poderosos quienes deben ayudar a financiar la recuperación de los ingresos directos e indirectos de los trabajadores, eliminando al mismo tiempo, la indebida imposición de ganancias sobre los salarios, así como actualizar el valor de las asignaciones familiares que muchos han dejado de percibir.

Los sindicatos debemos colaborar como agentes activos para reducir los efectos nocivos del alza de precios sin reducir el crecimiento y sin pérdida del valor de los salarios, ayudando a identificar nuevas formas de crecimiento y progreso. En esa lucha se debe respaldar la acción pública, evitando los riesgos de la atenuación sin la correspondiente e imperiosa contrapartida de control sindical.

No estamos ajenos a la crisis financiera y económica que afecta al mundo más desarrollado y debemos abroquelarnos para acrecentar las inversiones internas con diversidad económica, defendiendo el pleno empleo, el consumo y, consecuentemente, el crecimiento, la competitividad y el desarrollo.

La crisis sindical en los países desarrollados debe ser una advertencia, ante el debilitamiento del Estado de Bienestar, la desestructuración productiva mundial, el aumento de la precariedad, la desarticulación de los colectivos sociales y el desinterés de los jóvenes y mujeres, todo ello acompañada con altas tasas de desempleo y de políticas de ajuste que nosotros ya conocimos.

Pero así como los sindicatos de los países más avanzados padecen un grave debilitamiento, nosotros, aun con crecimiento, afrontamos desafíos pendientes.

Se ha desarrollado, en algunas actividades, un combate excesivamente individualista, dejándose de lado la atención a los problemas comunes, más allá de la lucha salarial.

Faltan programas colectivos solidarios, que solo pueden afrontarse en unidad.

Debemos fortalecer la unidad sindical, aceptando las diversidades y garantizando la plena existencia de nuestro modelo sindical en el marco del respeto reciproco, superando rivalidades, egoísmos e

individualismos institucionales.

Es preciso afianzar la solidaridad entre los diferentes sindicatos para desarrollar un verdadero movimiento obrero, abandonando la mera amalgama actual, carente de objetivos comunes y trascendentes.

Los sindicatos debemos ser no solo gestores de salarios y servicios, sino pensar en el conjunto social y desarrollar un autentico movimiento de reforma que profundice los logros ya adquiridos.

Los constantes ataques a nuestro modelo sindical es otro desafío al igual que la proliferación de minúsculos sindicatos que amparados en meras inscripciones gremiales artificiosas, atentan contra algunas fortalezas de nuestro modelo.

Es preciso emprender una campaña para que se cubran todas las representaciones sindicales vacantes, eligiéndose todos los delegados posibles en las empresas parcialmente sindicalizadas., advirtiendo que esa relativa carencia, es una constante invitación a la proliferación del fraccionismo que debilita al colectivo laboral.

Los sindicatos soportamos campañas empresarias tendientes a individualizar las relaciones laborales, debilitando la política solidaria de la organización.

Advertidos de estos riesgos, hemos acentuado las tareas de formación de los cuadros sindicales, en procura del trato directo con los compañeros, acentuando el rol sindical, no tan sólo como instrumento de gestión económica sino también de la transformación social.

Debemos fortalecer las creencias y convicciones favorables al sindicalismo y acentuar los medios y fuentes de información destinadas al militante y al trabajador individual, para contar con el mejor trabajador solidario.

Debemos hacer conciencia en los trabajadores y delegados que no sólo es necesario aumentar la afiliación cuantitativa sino la calidad de nuestra densidad sindical.

Es preciso mejorar nuestra imagen pública, para anular las campañas orquestadas por el sistema para debilitarnos.

A nuestra gestión exitosa debemos añadir nuestra convicción por lo que aun se deba cambiar.

Hay quienes expresan públicamente su temor por el poder de nuestros sindicatos para negociar salarios; ese mensaje debemos contrarrestarlo con más y mejor gestión.

La centralización y coordinación institucional eficiente se traduce en una disminución de la desigualdad, porque cuando hay desequilibrios de fuerzas no hay una verdadera negociación.

La eficiencia que alentamos en nuestra actividad, sin falsos triunfalismos, debe acompañarse de una presencia mayor de nuestra organización con mayor poder de decisión.

Debemos evitar que nos cercenen nuestra voluntad con espejismos de participaciones cómplices. Nuestra representatividad institucional debe afianzarse con un decisionismo organizativo, que asegure la vigencia de nuestros objetivos de vivir en una sociedad integralmente más justa.

Transformar la sociedad es posible, con el poder de la organización, la fuerza de la unidad y la bandera de la solidaridad, hacerlo, depende en gran medida de nuestra convicción.

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Contacto

Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina FIlial Río IV

Cabrera 930

Rio Cuarto - Cordoba 5800 - Argentina

riocuarto@sanidad.org.ar

(0358) 4645789 / 666

 

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